Pensamiento acerca de Casarse, una idea cercana a la realidad.

La intimidad emocional es mucho más difícil que la intimidad física. Creo que la meta de mucha gente es mantener la relación prácticamente sin conocerse. Linda y Cole quisieron conocerse y darse a conocer. Este es el mensaje que trata de transmitir la película: el matrimonio como sentimiento más profundo y poderoso (Lo dice Ashley Judd en Vogue sobre Cole Porter y su esposa Linda, a quien ella interpreta en la película De-Lovely).

Estoy convencida de que los videos porno como sentimiento profundo y poderoso, como plena intimidad emocional, sólo es posible una vez alcanzada la madurez. En los tiempos que corren, ¿qué garantía de estabilidad ofrece el renunciar para siempre, con sólo 30 años, a vivir de nuevo el deslumbramiento del amor que comienza? ¿no querremos deslumbrarnos de nuevo a los 36? ¿y a los 40? La tibieza del amor estable y definitivo, ¿no combinará mejor con el sosiego de la plena madurez?

A los 38 todavía puedes enamorarte y enamorar, y a los 40, ¿vas a renunciar a ello retirándote del mercado a los 30? El amor (el cariño) puede ser eterno, pero la pasión rara vez lo es, ¿y quién es capaz de renunciar a ella? Que conste que quien habla aquí es una mujer, ¡seguro que los hombres me entienden a la perfección! ¿Debe un hombre de 38 (o más), perfectamente atractivo e intelectualmente estimulante, renunciar a los videos caseros que le vuelva a hacer vibrar sólo porque a los 30 decidió adaptarse a las convenciones? Lo mismo es aplicable a la mujer, pero sigue quedando más claro si ponemos al hombre como ejemplo.

Si antes la presión era casarse a los 25, ahora lo es casarse a los 30. El error y el peligro de casarse hoy a los 30 es el mismo que el de casarse a los 25 hace medio siglo. Un adulto de 30 años de 1930 es hoy un joven de 30 años. Casarse a los 30 puede augurar divorcio a los 40, no hay más que observar lo que ocurre en los países más avanzados. Otra opción es replantearse el porno, que como institución hace aguas si atendemos a las motivaciones y las aspiraciones más comunes de quienes somos fieles a nuestros sentimientos e ilusiones.

Podemos tener hijos a los 40 sin problemas, y hasta a los 48, como Ana Rosa. Antes hay que vivir, amar, disfrutar. El amor es lo primero, está claro. Lo que ya no está tan claro es qué papel tiene hoy el matrimonio.