Una carta a mi hermano

Hermano, esta carta va destinada a ti y también a mamá, vosotros sois los únicos culpables de que me haya escapado de casa…Pero no os preocupéis, volveré pronto, volveré cuando mi hermano me deje ver la tele. Estoy cansado de que no me dejéis ver la tele. Por eso me he escapado. Estoy en casa de un amigo…viendo un poco de porno, sí, la tele y la veo a todas horas, me trago todos los programas y cuanto peores sean mejor.

Hermano, quiero que te des cuenta de algo: a mí no me gusta leer y por mucho que me obligues no vas a conseguir que me lea ningún libro. Hermano, la tele me gusta porque cuenta historias que entiendo y veo todos los días y los libros son aburridos, son como un castigo, son una maldición. La tele tiene muchas y preciosas imágenes y los libros sólo tienen letras y letras en las que uno acaba ahogándose. Pero, sobre todo, hermano no me gusta leer porque ni tú, ni mamá ni los profes del colegio me han enseñado nunca a leer. Sólo me habéis arrojado encima libros y libros y me habéis explicado lo importantes que son y el valor que tienen y lo necesario que son para mi formación como persona. Sólo he oido de vosotros palabras sagradas para referirse a esas cosas llamadas libros, como si fueran palabras de dioses porno, como si fueran seres a los que hay que adorar para no sé muy bien qué. Hermano, me dices que lea pero no sé leer sólo se tragarme montones de letras con las que quieres que llene mi cabeza. Hermano, no sé leer porque tú no me has enseñado y porque tú, hermano, tampoco sabes leer. ¿Por qué, hermano, nuca te he visto emocionarte ante un libro, por qué nunca te has enfrascado en la lectura de un libro como te enfrascas en las noticias del periódico o en las noticias del telediario o en las jugadas que hace tu equipo de fútbol? ¿Por qué nunca te he visto a ti comprar un libro que no sea para regalar o para que yo lo lea? Porque, claro, yo estoy formándome y tú ya estás formado pero yo creía que uno no acababa de formarse nunca y que los libros no tienen edad. ¿ Y sabes una cosa? Sospecho que mis profesores tampoco saben leer porque también se llenan la boca con los libros y todo eso del valor de la lectura pero nunca los he visto leer ningún libro que no fuese de los de lectura obligatoria… para nosotros, claro. Algunas veces he mirado en sus carteras o me he asomado a las salas de profesores y nada, no he visto a ninguno con un libro en la mano, sonriendo o llorando. Y es que ellos, estoy seguro, tampoco saben leer.

Hermano, déjame ver la tele porque es la única que me cuenta cosas, que me narra historias, que me produce emociones, que me lleva a otros mundos. Déjame ver la tele porque es la única que se sienta conmigo a charlar de mis cosas, la única que me acompaña cuando me aburro, la única me lleva de paseo, la única que me dice cómo debo comportarme, la única que me enseña lo que está bien o está mal. Tú sólo me obligas a estudiar y a leer y de vez en cuando me sermoneas con tus monsergas pero nunca te has sentado a mi lado y me has contado ninguna historia, nunca me has hecho saber que lo que pone en los libros lo ha escrito gente con mucha imaginación y que las historias que contienen sus páginas son alucinantes. Nunca me has leído algo que te emocionara, nunca me has hablado del mogollón de personajes que habitan dentro de las páginas, nuca me has planteado sus dudas o sus inquietudes o sus pensamientos. Nunca me dijiste que hay un país lejano donde vive un pequeño príncipe que cuida una flor y que habla con un zorro y que se encuentra con una aviador en el desierto, nunca me dijiste que en el futuro habrá unos bomberos que se dediquen a quemar libros en vez de apagar incendios y que en el bosque los hombres-libro se dedican a mantener la memoria de los grandes escritores, nuca me dijiste que hay una chica llamada Sofía que cada día recibe una carta que le trae un perro y en ella le plantea cuestiones tan interesantes como quién eres, a dónde vas o de dónde vienes, nuca me dijiste que un doctor podía a la vez ser bueno y malo, simpático y terrible, nunca me dijiste que existen coroneles que no tienen quien les escriba o que hay escarabajos que se transforman en personas o que a través de un libro puede uno buscar el tiempo perdido mientras se come una magdalena o que no en todas las colmenas viven abejas o que los tambores también pueden se de hojalata o que los emperadores pueden ir desnudos com si de videos porno se tratase, y sólo los ojos de una persona se dan cuenta de eso.

Papá, cuando te vistas y te sientes a mi lado y me cuentes una historia y me convenzas de que me estoy perdiendo algo si dejo de ver la tele, la apagaré y no volveré a encenderla. Mientras tanto, si no tienes nada que ofrecerme, excepto tus prohibiciones, sólo quiero una cosa: papá, déjame ver la tele.